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El dibujo de los niños

dibujoExpresión de la creatividad y reflejo de la personalidad, el dibujo es el primer lenguaje escrito. Traduce una evolución, estados de ánimo o incluso puede constituir signos de alerta. Te proporcionamos elementos para comprender mejor los dibujos de nuestros hijos.

Dibujar es importante

Un niño que juega bien, que habla bien o que dibuja bien es un niño sano. Como la palabra o el juego, el dibujo es un campo de expresión. Es importante para el niño tener un espacio de libertad para exteriorizar lo que siente. El dibujo es el signo de una realidad, una búsqueda de comunicación, una mirada sosegada sobre el mundo real o las experiencias vividas.

A través del dibujo, el niño expresa sus alegrías, sus penas, sus miedos, sus preguntas, sus fantasías, sus relaciones con los demás, con el mundo, con las cosas que le rodean. Raros son los casos de niños que no dibujan. Su inhibición creadora suele ser el reflejo de un traumatismo o de una herida. Ser creativo es tener el sentimiento de que la vida vale la pena ser vivida.

Un dibujo para cada edad

La elaboración del sistema gráfico es paralelo a la evolución psíquica y motriz del niño. El dibujo traduce también los estados de ánimo, pasajeros o profundos (un niño colérico hace garabatos con energía …). Las evoluciones en sus dibujos se aprecian con el tiempo y se perciben en la recepción de una misma figura.
Las edades indicadas son evidentemente aproximativas.

12-18 meses: garabatos en forma de rayas, zigzags, trazos en forma de círculos sin intención de representar algo.
Hacia 2 años: líneas verticales.
Hacia 2 años y medio: líneas horizontales, espirales.
Hacia 3 años: círculos cerrados, soles …
Hacia 3 años y medio: primer hombrecito (con sus brazos, piernas, pies, … ), cruz.
Hacia 4 años: cuadrado, el niño trata de reproducir lo que sabe, el cuerpo es dibujado en su conjunto.
Hacia 5 años: un hombre entero con ciertos detalles, como su ropa, por ejemplo. Formas geométricas.
Hacia 6 años: personajes en acción y en situación.
A partir de 7 u 8 años: los dibujos son cada vez más realistas.

Ejerciendo su creatividad

He aquí algunas claves para responder :

El niño todavía no posee la noción de estética. A menudo su propio juicio está influido por la visión de los demás. El niño no es un adulto en miniatura. Por lo que sus dibujos deben ser interpretados en función de su psique de niño, de sus propias facultades y no a través de nuestros códigos de adultos.

Cuando dibuja, el niño no pretende hacer algo bonito, sino que experimenta con materiales, formas, colores … Pinta de manera instintiva, por placer o por necesidad de comunicar.

El dibujo y la escritura

La evolución del dibujo depende estrechamente de la del lenguaje y la escritura. El dibujo constituye una primera etapa en el aprendizaje de la escritura. Por las facultades que necesita para coger un lápiz, controlar sus gestos…

El niño se siente fascinado por la escritura, parte integrante del mundo del adulto. Desde muy temprana edad se aplicará en imitar la escritura de los adultos. Cuando tiene entre 3 y 4 años suele producir una escritura ficticia, con forma de sierra, cargada de una significación casi mágica.

En cuanto aprenda a escribir algunas letras (su nombre por ejemplo), las plasmará a menudo en sus dibujos, consiguiendo que su admirada madre se sienta absolutamente fascinada por los progresos conseguidos, como si de Miró se tratase.

Más tarde, cuando llegan a la edad escolar suelen disminuir su producción gráfica. La escritura juzgada más seria empieza a competir con el dibujo.

Signos y síntomas: cuando alarmarnos

La interpretación de los dibujos de niños es un ejercicio tan delicado que sólo los especialistas pueden dedicarse a un análisis como éste.
Sin embargo, existen una serie de signos que pueden alertarnos:

* Una impresión de malestar recurrente en los dibujos.
* Que a los personajes les falten ciertas partes sistemáticamente.
* Los ojos bizcos o huecos.
* Las tachaduras son anormales.
* Los ennegrecimientos son excesivos.
* Los dibujos son minúsculos y aislados en un espacio reducido.
* El niño rechaza sistemáticamente dibujar o rompe sus dibujos.
* Al cabo de los meses, se repiten siempre los mismos dibujos.
* Las figuras están vacías.
* Las formas no están cerradas.

Por el contrario, ciertos dibujos pueden asustar a los padres y por tanto no constituir signos preocupantes: como es el caso de escenas violentas (que no siempre reflejan la realidad) o incluso la aparición de órganos genitales a partir de los 3 ó 4 años. A partir de esta edad el niño empieza a distinguir la diferencia sexual. Es más bien su presencia constante u obsesiva lo que debe alarmarnos.

Fuente: feminaactual.com

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