¿Por qué mi hijo es tan hiperactivo?

Posted on 09. Jan, 2009 by in Cuidado, Educación, Madre, Niño

Los niños son, por excelencia, muy activos. Y en vista de que les sobra energía para quemar, la gran mayoría son como su hijo: incapaces de estar sentados en un solo lugar por largo rato.

Esa es la razón por la que los doctores le aconsejan a los papás no preocuparse acerca de la hiperactividad a esa edad y rara vez se diagnostica este problema en niños menores de 5 años.

Si el nivel de actividad de su bebé le causa preocupación podría querer comentarlo con su médico. Pero lo que es realmente importante es encontrar tantas salidas como sea posible a su abundante energía.

Haga visitas constantes al playground para que el niño pueda saltar y correr a su antojo. Dentro de su casa pruebe a poner música en el equipo y póngalo a bailar.

Y si no puede ponerse a jugar con su hijo, por ejemplo, cuando tiene que hacer la comida, póngalo a hacer algo en vez de esperar que se siente tranquilamente a esperar por usted.

Ponga a su alcance algunos objetos con los que él o ella puedan pretender que también están cocinando como usted.

Usted puede ayudar a desarrollar el interés de su hijo por actividades más tranquilas haciéndolo participar al nivel en que está dispuesto a hacerlo. Por ejemplo, si aparenta no gustarle sentarse en sus regazos a escuchar un cuento, déjelo sentarse en el suelo o vagar por el cuarto.

Si usted pone suficiente entusiasmo a la lectura, hacer voces graciosas y sonidos de animales atraen mucho a cualquier niño,  lo logrará interesar y terminará por prestarle más atención.

La música es un gran escape; si puede soportar la bulla, aliéntelo a tocar un tambor o sacudir un par de maracas. Los instrumentos musicales le ayudan a enfocar su energía en una actividad mientras que le permiten jugar de manera vigorosa y dar rienda suelta a sus emociones.

Y recuerde. Su niño estará más dispuesto a usar sus juguetes si usted juega con él. Si tiene menos de dos años, rara vez se entretendrá largo rato por sí mismo.

Limite la cantidad de tiempo que usted espera que su niño o niña permanezcan sentados. Es importante que lo hagan a la hora de comer, por ejemplo, por lo que debe fomentar la actividad física antes para lograr cierta quietud durante la misma.

Pero si cinco minutos es el límite que él o ella pueden soportar sentados en su silla, aprovéchelos al máximo y déjelos ir.

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