
La miopia, el astigmatismo y la hipermetropia son los problemas oculares más comunes en los niños.
Según los especialistas, problemas oculares como la miopia, la hipermetropia, el estrabismo, u otros, afectan a más del 20% de los niños en edad escolar. Eso puede ser consecuencia del gran esfuerzo intelectual a que se ven sometidos los pequeños desde las edades más tempranas. La televisión, el ordenador, etc, son aparatos que exigen mucho del sistema visual del niño llegando a impidir, en algunos casos, su adecuado desarrollo.
Miopía: Los niños que sufren miopía se caracterizan por no ver correctamente los objetos que se encuentran lejos. Los niños suelen apretar los ojos para enfocar mejor. Aquellos que no usan gafas, normalmente, son más tímidos y despistados y prefieren actividades como la lectura, pintura o manualidades.
Hipermetropía: Es justo lo contrario de la miopía. Los afectados de hipermetropía tienen una percepción borrosa de los objetos cercanos. Es habitual que los niños, al forzar la vista, presenten dolor de ojos o cabeza, lagrimeo, y pestañeo frecuente. Generalmente, prefieren jugar al aire libre.
Astigmatismo: Una persona con astigmatismo percibe una visión deformada de las cosas, tanto de lejos como de cerca. Suele estar asociado a la miopía o a la hipermetropía presentando síntomas de ambas patologías.
Ambliopía u ojo vago: afecta a cuatro de cada cien niños en España. Consiste en la pérdida parcial de la visión en uno o en los dos ojos de un niño que no puede ser corregida con lentes. Puede corregirse cuando se detecta y se trata antes de los 7 años. Si no se procede antes de esa edad puede conllevar una gran pérdida de visión del ojo afectado, dado que éste no se desarrolla adecuadamente y, poco a poco, va dejando de trabajar, de estimularse, con lo que acaba perdiendo capacidad de visión. Esta patología ocular se presenta en la edad infantil, por lo que su detección precoz es fundamental para un tratamiento adecuado.
Estrabismo: El estrabismo es una pérdida de paralelismo de los ojos en donde cada uno de ellos mira en dirección diferente. Este defecto ocular supone un problema grave del sistema visual que debe ser evaluado inmediatamente por un especialista.
Los estudios señalan que aproximadamente un veinte por ciento de los niños necesitan de alguna corrección visual.
A la más mínima duda sobre si tu hijo tiene problemas de visión, consulte a un especialista. El estar atento a cualquier señal podrá ahorrarle problemas en el presente y en el futuro. Los especialistas recomiendan que el niño pase por una exploración ocular con alguna frecuencia. Lo ideal sería a cada dos o tres años, a partir de los 3 años de edad. Aunque el niño no se queje o presente señales de perturbaciones en su visión, la visita al médico es la mejor forma de prevenir posibles problemas mayores. Cuanto más temprano sea detectado el problema, más fácil será corregirlo. Los estudios señalan que aproximadamente un veinte por ciento de los niños necesitan de alguna corrección visual. Tu hijo puede ser uno de ellos. Por lo tanto más vale conocer algunos consejos que podrán ayudarte en este sentido.
Examen según la edad
La Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology) afirma que la detección y el tratamiento tempranos de muchas enfermedades que ponen en peligro la vista pueden curar o disminuir la progresión de la pérdida de la vista. Tratándose de niños, la prevención es necesaria y debe ser realizada a través de los exámenes de rutina del ojo, para analizar la vista, y así evitar posibles traumatismos. Cuando nacen, los bebés ya son examinados en este sentido. Es aconsejable que los niños hagan su primer examen completo de los ojos a los tres años de edad. Un examen más profundo solo se hace antes de esta edad cuando existe alguna condición específica o antecedentes familiares de problemas de la vista. A partir de los cinco años de edad, es recomendable que haga exámenes para analizar la vista, una vez al año.
Los síntomas
El sentarse muy cerca de la televisión, quejarse constantemente de dolor de cabeza y de ojos cansados, escribir cada vez más con la cara coladita al papel, sentir dificultad de leer a distancia, comprimir los ojos para ver algo que está alejado, perder el interés por la lectura y los estudios, tener dificultad para correr y parecer torpe en los movimientos, y presentar excesivo lagrimeo y escozor en los ojos, son algunas señales con las que puedes identificar si existen problemas o no con los ojitos de tu niño o niña.
Además de estos síntomas relacionados a la conducta del niño, existen otros directamente relacionados a la apariencia como:
- cuando los ojos del bebé tiemblan o se desvian sin motivo alguno
- cuando los ojos no siguen la cara ni la voz de los padres
- cuando las pupilas de los ojos son demasiado grandes o pequeñas
- cuando las pupilas de los ojos no son escuras y sí opacas, como se tuviesen un filtro nublado
- cuando los ojos no se presentan alineados, y sí cruzados o volcados hacia fuera.
Visita al oculista
La primera visita al medico oftalmólogo debe ser realizada tan pronto sienta que es necesario. Listamos algunos motivos por los cuales debes llevar a tu hijo al oculista:
- cuando tu hijo parece que no ve bien. Emplea mucho esfuerzo para leer, para moverse, etc.
- cuando sospeche que la posición de los ojos de tu hijo no es correcta. Presenta desvios y sospechas de estrabismo.
- cuando existen antecedentes de alteraciones en la visión dentro de la familia.
- cuando tengan de 2 a 6 años para realizar una revisión completa, aunque no detecte nada anormal.
Es necesario conocer el desarrollo visual de cada niño, según la edad que tenga .
No hay duda de que la prevención es la mejor medida. Para eso, tanto los padres como los educadores deben estar con sus ?antenitas? puestas que les permitan observar y evaluar la visión de los niños. Es necesario conocer el desarrollo visual de cada niño, según la edad que tenga. Así se podrá detectar adecuadamente y a tiempo, cualquier problema.
En el primer año de vida
En este periodo de su vida, el bebé se interesa por los objetos de mucho contraste. Los de colores fuertes son los que le llaman más la atención. Y cosas que estén a mucha distancia no le atraen. Por esta razón es aconsejable que estimule la visión de tu hijo con:
- muñecos, mobiles, materiales, y juguetes de mucho contraste.
- combinaciones como el blanco y rojo o amarillo y marron.
- buena iluminación en su habitación.
- cambios de posición de su cuna para que el bebé note diferentes panoramas.
- habla con el bebé cuando entre en su habitación. Y que las visitas o familiares hagan lo mismo cuando se acerquen al bebé.
- posiciónate delante del bebé y una vez que sientas que él nota tu presencia, mueva tu cabeza para que el bebé acompañe tu cara con los ojos. Eso le dará más habilidad visual.
- mueva suavemente a una linterna para que el bebé siga su luz. O bien use una cajita de luz para proyectar luces diferentes en la cuna.
- cuando el bebé ya se siente, experimenta poner un pequeño espejo colgado en las laterales de la cuna. Seguro que le llamará la atención.
De uno a dos años
A esta edad empiezan la exploración de otros objetos que estén un poco más lejos. Es lo que va a estimular a tu bebé a gatear, caminar y correr. Bien como a coordinar ojo-mano. Lo que el bebé ve lo podrá tocar. Ya articulará juguetes, y se dará cuenta de las formas y del tamaño de los objetos. En este caso, estimula la visión de tu hijo:
- con juguetes de montar, de dados, de encajar y apretar, y que exijan una respuesta.
- poniendo objetos fuera de su alcance para que el bebé se esfuerze por cogerlo. Permita que él explore su alrededor, moviéndose libremente. Y a medida que va tocando los objetos, dígale el nombre respectivo. Eso le hará conciliar su visión con el lenguaje.
- Usando objetos de mucho contraste, con brillos, y con luz.
- jugando con pelotas para que el niño pueda observar el movimiento de ir y venir del balón y que le apetezca empujarla.
- utilizando juegos de cartas para que el bebé intente ponerlas en orden.
De tres a cinco años
Las habilidades de escritura y lectura son normalmente desarrolladas a partir de los 4 años. A esta edad el desarrollo visual es creciente. El niño usará su visión para leer y escribir, siguiendo visualmente de izquierda a derecha. Para ayudarle a que desarrolle aún más su visión es necesario que:
- le enseñe a seguir lineas en una pizarra o papel de arriba para abajo, de la izquierda a derecha, y en diagonal.
- estimula la relación conocimento y visión jugando con letras y números magnéticos
- amplía la memoria de tu niño jugando con él al juego de la memoria, o al juego de montar palabras y números.
- enséñale a mover sus ojos de izquierda a derecha para leer, poniendo el dedo del niño en cada palabra que leas.
- estimula a que el niño relacione objetos con sus nombres respectivos
- desarrolla la asociación de fotos con el objeto real
- ayúdale a coordinar ojo-mano y ojo-pie, jugando a la pelota, al globo, o con una raqueta.
- juega con él con un rompecabeza, cubos, puzzles, dominós, y blocos.
De cinco a ocho años
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