Todo sobre el bebe

Este sitio web ha sido desarrollado con la finalidad de compartir consejos, para ayudarla a prepararse y determinar qué es lo mejor para usted, para su bebé y para su familia. Cuando te enteras que vas ha tener un hijo, comienza una nueva etapa en tu vida, deseas que nada le falte a tu hijo. es por ello que queremos acompañarte en esta etapa de tu vida, mostrándote consejos y novedades.

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Vómitos en bebes

Cuanto más pequeños son, mayor es la facilidad que tienen los niños para vomitar y también mayor el número y variedad de trastornos que lo pueden ocasionar, de modo que en el bebé, un vómito puede ser un incidente sin la menor importancia o también el signo de un problema grave. Pero independientemente de su causa, cuando son irrefrenables, añaden el riesgo de deshidratación, pues el bebé no sólo pierde líquido, sino que el mismo vómito impide su reposición. Por eso, si vomita repetidamente la leche y en tanto no sea visto por el pediatra, se le debe ofrecer un líquido azucarado, por ejemplo una infusión de manzanilla o simplemente agua con azúcar, a cucharaditas, pero si no tolera ni siquiera pequeñas cantidades de líquido, debe ser atendido urgentemente.

También es urgente consultar si el vómito es amarillo-verdoso o contiene sangre. El color verde es debido a la presencia de bilis, y aunque en los niños mayorcitos eso no es en sí mismo tan alarmante, en el recién nacido obliga a descartar una obstrucción intestinal. La sangre, que pude tener su color rojo natural o verse negra, dando al material vomitado un aspecto que recuerda a los posos del café, quizá haya sido tragada en el parto o proceda de un pezón con grietas, pero también podría indicar una hemorragia en el tubo digestivo del bebé, por lo que conviene advertir inmediatamente al pediatra.

En general, un vómito aislado no tiene trascendencia ni suele responder a nada grave. El primer día es muy habitual que el recién nacido vomite las mucosidades y secreciones que han llegado a su estómago y, más adelante, si comen demasiado o con tanta avidez que tragan mucho aire, es lógico que devuelvan la toma. En ese momento, es posible que el bebé se ponga algo pálido y parezca mareado, pero si no hay otro problema, debe recuperar enseguida su buen aspecto. Los vómitos son muy aparatosos y siempre da la sensación de que han devuelto todo lo que comieron, lo cual no suele ser cierto; pero si el niño llora al poco rato porque tiene hambre, no hay inconveniente en probar a darle de comer de nuevo.

El significado de los vómitos repetidos depende mucho del contexto y las circunstancias que les acompañan. Durante los primeros días de vida, pueden ser el signo de una obstrucción congénita del tubo digestivo, que se manifestará también por la ausencia de meconio y heces; pero los vómitos son también uno de los síntomas principales de muchas raras enfermedades del metabolismo, y la relación de causas de vómito en el lactante es casi inacabable, yendo desde otitis, infecciones de orina, meningitis y casi cualquier infección, a invaginaciones intestinales y apendicitis, pasando desde luego por las clásicas gastroenteritis y muchas enfermedades más o menos raras que se acompañan de sus propios síntomas.

En cambio, si se exceptúan los que se presentan en las fases iniciales de las gastroenteritis, cuando todavía no ha aparecido la diarrea, los vómitos repetidos como único síntoma son raros; en su presencia, el pediatra siempre piensa en una “estenosis hipertrófica de píloro”, una enfermedad relativamente frecuente en la que el píloro del niño, es decir, el canal de salida de su estómago, se va estrechando como consecuencia de la hipertrofia de su musculatura, lo que se produce por causas desconocidas.

Este problema, que afecta más a primogénitos varones, se empieza a poner de manifiesto alrededor de la segunda semana de vida, cuando la obstrucción progresiva empieza a impedir el vaciado del estómago y a provocar vómitos explosivos en un niño que, por lo demás, no sólo no tiene inicialmente ningún aspecto de enfermedad, sino que muestra evidentes y crecientes signos de hambre. Una ecografía suele ser suficiente para diagnosticarlo y se resuelve con una intervención quirúrgica bastante sencilla.

Sana alimentacion durante el embarazo

Al final del embarazo el peso de la mujer aumentará en 10 ó 12 kilogramos aproximadamente, distribuidos de la siguiente forma: el feto tendrá 3.500 gramos; la placenta, el líquido intersticial y el volumen sanguíneo añadirán 1.200 ó 1.800 gramos; el crecimiento mamario será de 400 gramos y otros 1.640 gramos formarán el tejido adiposo materno.

No se trata de medidas fijas. Estas variarán en función de la constitución física, la estatura y la dieta de cada gestante. El chequeo médico determinará cuál es la mejor rutina alimenticia y energética.

No es recomendable que hagas caso del comentario “debes comer por dos”, sencillamente porque el sobrepeso no te ayudará a estar saludable y para cuidar a tu hijo no es indispensable ingerir grandes cantidades de alimentos, sino comer lo que hace falta para su adecuado desarrollo.

Comer en exceso se relaciona con problemas de hipertensión, diabetes gestacional, trastornos en la circulación sanguínea, sin mencionar las complicaciones que pueden aparecer durante el parto y lo difícil que puede resultar volver a tu antigua figura en el postparto.

Evita los extremos, ni la abundancia, ni la carencia son recomendables. Si engordas por debajo de cinco kilogramos puedes limitar el natural crecimiento del feto. Como no existe un único alimento que resuma todos los nutrientes y calorías que necesitas, tendrás que esmerarte por cumplir un régimen variado (grasas, carbohidratos y proteínas), con moderación. Tu nuevo plan consistirá en incrementar el número de comidas que realizas, sin aumentar la cantidad de lo que consumes. En otras palabras, es aconsejable que te alimentes tres ó cinco veces al día, para que te sientas satisfecha y sin deseos de matar el hambre con productos fuera de tu dieta.

Desayuna tranquilamente con pan integral, untado con margarina y queso, yogurt, jugo o rodajas picadas de tu fruta favorita. Recupera la costumbre de la merienda y el almuerzo completo, así te prevendrás de llegar a la cena con un apetito voraz y mantendrá tu organismo perfectamente abastecido durante la jornada. Bebe dos litros de agua diariamente e incluye en tus comidas un mínimo de tres porciones de productos lácteos, o de sustitutos fabricados a base a plantas enriquecidas con proteínas y calcio. Las grasas también son imprescindibles y no hay que suprimirlas, salvo prescripción médica. Ese es el caso de la grasa láctea, los aceites vegetales y las que aportan los pescados azules.

Las provocaciones inevitables

Hacia el tercer mes de embarazo, suelen ser muy recurrentes los antojos. Las mujeres no saben cómo controlar esos deseos urgentes de tragar hasta los más insólitos alimentos. Estos caprichos responden a necesidades del organismo, originadas por las hormonas del páncreas que impulsan a comer aquello de lo que se carece. Lo que importa no es el alimento en sí, sino la composición química del producto. Cuando tengas un antojo, revisa la etiqueta del producto para ver cuales son sus ingredientes y piensa cómo puedes sustituirlo por otro alimento que esté dentro de tu dieta.

Las frutas ácidas (naranja, parchita, piña, limones y toronja), los encurtidos (pepinos, cebollas) y el tomate son intercambiables. Si te provoca algo salado, sustitúyelo por una ensalada, pescado, mariscos y frutos secos. Pero si es picante, los berros, ajíes, remolachas y rábanos rojos son los mejores.

Con un poco de voluntad y creatividad, puedes disfrazar los alimentos que te desagradan, busca fuentes alternativas de nutrientes y crea platos apetitosos a la vista y al paladar, con el fin de saborear cualquier menú por sencillo que parezca.

No le temas a la báscula

No es indispensable que te peses todos los días para saber cuantos gramos tienes más que antes. Eso puede deprimirte. Puedes optar por hacerlo una vez al mes o cuando acudas a la cita con tu médico. Cuando llegue el momento de pesarte hazlo siempre con la misma báscula, de ser posible por la mañana, en ayunas y sin ropa, para que no te sorprenda el volumen de tu cuerpo.
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¿Está listo el bebe para comer alimentos sólidos?

Muchos padres se apresuran innecesariamente en darle comidas sólidas a sus bebés. Sin embargo, los médicos de Estados Unidos coinciden en que durante el primer año, el principal alimento del bebé debe de ser la leche materna o la fórmula láctea. Es más: investigaciones recientes señalan que darle sólidos al bebé demasiado temprano puede gatillar alergias más adelante en los niños. Por lo tanto, no le des comida a tu bebé antes de los 4 meses.

Alrededor de los 5 ó 6 meses de vida, los bebés pueden empezar a incorporar más alimentos a su dieta, como cereal de arroz para bebés, puré de manzana o diversas papillas. Claro que hay que cuidar es que la comida esté bien molida. Además, hay que estar atento para detectar si algún alimento le produce alergia.

Asimismo, hay muchos alimentos que no se recomiendan antes de que el bebé cumpla un año, como la clara de huevo, fresas, frambuesas, pepino, lechuga, cacahuate o maní, leche de vaca (pero yogurt se puede si lo aprueba el pediatra), miel, pescado, chocolate, sodas y tomate.

No te preocupes, eso sí, si tu bebé demora en aprender a comer. Esto es completamente normal. Al principio incluso pondrá cara de asco y probablemente escupirá la comida, pero de a poco se acostumbrará. Una vez que sea feliz comiendo, puedes ir cambiando la textura de los alimentos para que aprenda a masticar (si no tiene dientes, no es problema, porque puede “masticar” con las encías).

Las señales de que tu hijo o hija ya puede comer alimentos sólidos son:
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Protegiendo a tu bebé del sol

Toma en cuenta estas recomendaciones para proteger a tu bebé del sol:

  • Los bebés menores de 6 meses deberán permanecer a la sombra, bajo un árbol o una sombrilla o en una carriola con toldo.
  • Viste a tu bebé con ropa ligera y cómoda que cubra todo su cuerpo (pantalones largos, camisa de manga larga y sombrero con alas que protejan sus orejas y cara).
  • Cuando emplees gorras revisa que la visera cubra la cara. También es recomendable utilizar anteojos infantiles para sol a fin de proteger sus ojos.
  • Selecciona ropa hecha de fibras naturales de tejido estrecho ya que protegen más que aquellas de tejido amplio. Verifica esta cualidad a contraluz y cuanto menos luz pase a través de la fibra, mejor. La ropa de algodón es ideal porque es fresca y protege.
  • Evita la exposición al sol de las 10:00 a las 16:00 horas, que es cuando la radiación es más intensa y recuerda que los rayos UV se reflejan en áreas tales como el concreto, el arena y la nieve por lo que deberás ser más cuidadoso en estos casos.
  • Aun en días nublados, emplea protección solar porque la mayoría de la radiación solar se infiltra por las nubes.

Compruebe si su bebé oye bien

Es importante que usted esté pendiente de la salud en su bebé, así él no este enfermo y no tenga ningún tipo de queja, es mejor que usted revise con frecuencia sus oídos, su lenguaje, su forma de prestar atención, que habilidades tiene, cuales no e informarle a su pediatra de confianza para así ir evaluando su salud y corregir a tiempo cualquier tipo de enfermedad que quizás después sea demasiado tarde.

Las principales causas de sordera infantil severa y profunda son las genéticas (al menos un 50%), seguidas de las adquiridas y las mal formativas.

¿Cómo detectarlo?

Como hemos visto, es muy importante valorar cualquier sospecha que tengamos acerca de que nuestro niño pueda padecer alguna alteración de la audición. Esta evaluación es más fácil en el adulto, basta con realizar una audiometría convencional en la mayoría de los casos.

Sin embargo, en el niño pequeño, al menos hasta los 3, 4, 5 años, este tipo de pruebas resultan poco fiables, o imposibles de aplicar. El bebé pequeño no puede colaborar conscientemente en el test, por su inmadurez y por no haber adquirido aún el lenguaje.

Sólo quedan algunas pruebas de audición que básicamente consisten en la emisión de estímulos sonoros y en el registro de las respuestas del niño ante esos estímulos (ya sean respuestas reflejas o condicionadas).

  • Recién nacido. Con un silbato, una campanilla, un tambor, etc. produce un ruido o sonido de corta duración y de intensidad fuerte, cerca del oído del niño. Debe producirse una respuesta refleja de sobresalto, (puede provocar el reflejo de Moro que consiste en una extensión de las extremidades acompañada de un arqueo de la espalda), así como un cambio en el estado inicial del niño: se despierta, deja de llorar, o deja de succionar.
  • Lactante. Con un juguete que produzca ruido o sonidos (un muñeco, un silbato, una trompeta, etc.), produciremos diferentes sonidos de cierta intensidad alternando los dos oídos del niño. El estímulo sonoro deberá provocar una reacción refleja de orientación hacia la fuente de sonido; y ciertos movimientos conscientes como buscarla con los ojos.
  • A partir de un año. A derecha e izquierda del niño se colocan dos muñecos que se mueven y emiten un sonido alternativamente. El niño debe girar la cabeza hacia un lado u otro para buscar el origen del sonido y ver el muñeco en movimiento.
  • A partir de los 3 años. Se pueden realizar audiometrías convencionales. Consulte con su pediatra de confianza.

En las exploraciones habituales que el pediatra realiza al niño sano, se incluyen algunas de estas pruebas. Pero se cree que es importante que los padres conozcan en alguna medida cómo se produce el desarrollo evolutivo del sentido de la audición, así como algunas pruebas sencillas que pueden realizarse en casa, para facilitar el diagnóstico precoz de este tipo de alteraciones.

¿Cómo es un recién nacido?

Un recién nacido trae tantas alegrías como preguntas. Junto con la felicidad que sienten los padres con el nacimiento de su hijo, a menudo surgen las preocupaciones sobre su salud y cómo cuidar de él adecuadamente. Afortunadamente, existen muchos profesionales del cuidado de la salud capacitados para guiarlo y enseñarle, como padre o como persona a cargo del niño, todo lo que necesita saber sobre el nuevo bebé.

El recién nacido necesita de muchos cuidados y está ávido de mimos como:

  • Necesita que alguien lo quiera, alimente, lo tenga en brazos y juegue con él.
  • Le gusta sentirse calientito y no  tener mucho ruido alrededor.
  • Le gusta que lo tengan bien cerquita  y que lo traten con suavidad.
  • Le agrada dormir mucho.
  • Tiene hambre cada pocas horas.
  • Se puede sentir muy molesto y llorar mucho.
  • Normalmente su piel es rojiza, muy arrugada y puede ser escamosa.
  • Tiene la cabeza grande y los brazos y piernas cortas.
  • Mantiene los brazos y piernas doblados y los puños cerrados.

Los bebés son talentosos

Los recién nacidos pueden hacer muchas cosas. Aún en esta primera etapa los bebés aprenden qué pasa a su alrededor.

  • Pueden ver en poco tiempo después de su nacimiento. Pueden ver mejor cuando los objetos están a 20 centímetros de su cara. Disfrutan mirar a los adultos. Los recién nacidos pueden ver objetos negros, blancos y de colores brillantes como el rojo y el amarillo.
  • Pueden oír. Reaccionan a los sonidos parpadeando, llorando, despertándose o moviendo todo el cuerpo. Les gusta escuchar la voz humana y se mueven al ritmo del habla o del canto.
  • Pueden saborear y olfatear también. Les gustan los objetos cálidos más que los fríos y pueden hasta reconocer el olor de su mamá.
  • Nacen con reflejos. Los reflejos son conductas que los ayudan a sobrevivir y a aprender. Por ejemplo puedes hacer lo siguiente para observar los reflejos de tu Bebé:
  1. Toca la comisura de la boca de su bebé. Su bebé volteará la cabeza hacia el lado en busca del pezón.
  2. Pon un dedo, una tetina o un pezón en la boca del bebé y verás que succiona.
  3. Presiona la palma de su mano y observa cómo el bebé cierra la mano.
  4. Presiona en la almohadilla de la planta del pie del bebé y observa cómo flexionan los deditos de los pies.
  5. Si notas que tu bebé no tiene estos reflejos díselo a su médico.
  6. se acostumbran a lo que ocurre de costumbre. Aprenden a no despertarse con los sonidos frecuentes. Dejan de prestar atención a aquello que ocurre una y otra vez. Sin embargo, prestan atención a cosas nuevas.

¿Cómo es el sueño del bebe desde la concepción hasta los 3 años?

Conforme el niño va creciendo, la forma en que duerme varía enormemente. A la forma en que duerme se le llama patrón del sueño. Debido a que ese patrón de sueño cambia durante el crecimiento, existe cierta confusión entre los padres y la familia sobre lo que debe considerarse como normal o anormal.

A partir de la gestación y hasta los tres primeros meses de edad, se presentan los cambios más drásticos. Antes de las 24 semanas de gestación, el feto muestra un patrón de inmadurez específico. A las 32 semanas de gestación, el patrón del sueño cambia y se vuelve más inestable. En ese período se aprecian movimientos rápidos en los ojos, movimientos del cuerpo y la respiración es irregular. Se combina con períodos “quietos” en donde no hay movimientos importantes.

A partir de las 38 semanas de vida, se pueden ordenar esos períodos en categorías: estadio de alerta (cuando se está despierto y que equivale a la vigilia), sueño no activo (sueño profundo y relajado) y sueño activo (movimientos oculares rápidos). Pero también existen períodos de sueño que no pueden clasificarse en alguna de las categorías anteriores o que son de transición, es decir, que es el paso de una a otra de las categorías.

La proporción de sueño en las diferentes etapas de la infancia es variable. A partir de las 30 semanas de gestación el sueño activo ocupa un 80% del tiempo total de sueño, éste disminuye después del nacimiento a un 50%, a partir de donde se aminora gradualmente hasta alcanzar, a los 2 años de edad, una proporción de alrededor del 23% y permanece así hasta la vejez.

Otro aspecto importante es que en el recién nacido se presenta una transición “invertida” en donde el sueño activo se presenta después de estar despierto (vigilia), al contrario de lo que ocurre a partir de los 3 meses de edad y durante el resto de la vida.

En los recién nacidos, se observa el chupeteo y los movimientos corporales, además de otras variables fisiológicas, que se tienen en cuenta para evaluar la cantidad y calidad del sueño. En el diagnóstico y evaluación el electroencefalograma es de gran ayuda, pues permite definir cuáles son las formas de sueño del niño y evaluar el grado de maduración cerebral.

¿Cómo cuidar el cabello del bebé?

La piel de los niños en sus primeros meses de vida es delicada y suave. El cuidado apropiado en el pelo es fundamental para determinar la salud y textura del cabello en un futuro. Aprenda cómo hacerlo y convierta este momento en una experiencia agradable para su hijo.

El pelo del bebé
Los especialistas determinan que lo niños desarrollan los folículos del pelo durante el sexto mes dentro del útero. De hecho, muchas mamás pueden apreciar durante la ecografía el crecimiento del cabello de sus hijos.

Al nacer, la cabeza del bebé está cubierta por una especie de pelusa que se va cayendo para ser reemplazada por un pelo definitivo, con mayor textura y más fuerte; por lo tanto, no es necesario cortárselo en los primeros meses.

Pedro Duarte, pediatra infantil, sostiene que “el pelo abundante o escaso es una cuestión que viene grabada genéticamente”, y afirma que “el número de pelos que usted tiene es el número que pelos que siempre va a tener”. Por lo tanto, una medida muy frecuente es afeitar la cabeza del pequeño para que salga más pelo.

Sin embargo, el doctor Duarte añade: “Pueda que le salga más grueso, pero lo puede rapar 40 veces y no le va a salir ni un pelo más”. Muchos expertos en el cuidado capilar, por su parte, afirman que no hay evidencia de que el cabello crezca con mayor volumen, sino que crece más rápido.

Cada bebé es diferente y esa es la razón por la cual unos nacen con mucho pelo, otros con poco y algunos casi calvos. Los niños de pelo oscuro por lo general tienen una cabellera abundante, mientras los rubios tienen menos y más delgado.

Sea cual sea el caso de su hijo, es importante que durante el primer año de vida le mantenga la cabeza limpia para estimular de manera saludable el crecimiento de cabello.

A la hora del baño
Establecer un buen hábito del baño desde temprana edad es clave para que el niño disfrute este momento, en cambio de que llore cada vez que se le mencione el tema. No importa si el bebé tiene poco o mucho pelo, durante el día acumula sudor y se hace necesario establecer un ritmo de higiene que incluye champú suave, especial para bebés, que evite la irritación en los ojos.

Cuando se trata de un recién nacido, expertos del Children’s Hospital, de California, recomiendan utilizar un poquito de champú y frotarlo suave en la cabeza del bebé, luego enjuagarle el cabello bajo el grifo a poca presión y agua tibia, evitando siempre que le caiga en la cara.

En algunos casos, los bebés lloran y protestan a la hora del baño; para distraerlo, háblele, cántele y masajee delicadamente su cabeza para que sienta que lo está consintiendo. Cuando el niño esté más grandecito y continué renuente a la lavada del pelo, convierta el momento en un divertido juego en el que le enseña al niño la textura de la espuma producida por el champú.

La llamada Costra Láctea
El cuero cabelludo de algunos bebés recién nacidos puede presentar una leve descamación, muy parecida a la caspa, debido a la grasa misma de la piel. El termino ‘costra láctea’ no tiene nada que ver con la alimentación del bebé, se le conoce de esta manera porque sólo se presenta en niños lactantes que todavía son influenciados por las hormonas transmitidas de la madre a través de la placenta, aumentando la producción de grasa en la piel de la cabeza.

  • Es algo normal, pero molesto, y muchas veces puede producir piquiña. Para evitarlo y mantener la piel del bebé bonita en esa área donde se acumula la grasa y el sudor, es aconsejable tener en cuenta los siguientes pasos: Cepillar suavemente la superficie después del baño, utilizando un cepillo especial para bebé, con cerdas delicadas.
  • Si la costra es muy dura, evite peinar al bebé con la intención de quitársela, puede provocar una irritación.
  • Hacer masajes aplicando aceite de almendras o vaselina durante algunos minutos y limpiar luego con una toalla delicada de algodón.
  • Posteriormente, lavar con cuidado la cabeza del bebé utilizando un champú o jabón especial para él, que no le produzca alergia.

Su Primer corte
Encuentre el momento ideal para cortar el pelo del niño; después del baño, por ejemplo, el bebé está más relajado.

Se pueden emparejar algunos mechones que estén largos y el flequillo para que no entre en sus ojos. Si lo prefiere, rápelo totalmente, pero esto no implica que le salga el pelo diferente. Sin embargo, es recomendable hacerlo cuando el niño presenta alguna dermatitis o alergia.

En caso de que haya decidido rapar al pequeño, procure evitarle pérdidas de calor corporal; por lo tanto, cómprele un gorrito que lo proteja del frío.

Para tener en cuenta

  • A la hora de escoger el champú, debe fijarse en que el producto sea especial para bebés, que no contenga sulfatos para evitar la irritación en los ojos del niño, en caso de que la espuma entre en sus ojos.
  • Si el niño tiene pelo abundante, es recomendable desenredarlo suavemente antes de lavarlo con champú; de esta manera, impedirá que aparezcan los molestos enredos y será más fácil peinarlo luego del baño.
  • Se debe tener especial cuidado con no presionar la fontanela del bebé.

Vía: abcdelbebe

¿Qué es el sarpullido?

El sarpullido se origina por el calor y la humedad proveniente del sudor o el contacto con la orina obstruyen los conductos de las glándulas sudoríparas, con lo que dichos conductos se rompen originando esos puntitos pequeños, el sarpullido. Generalmente los encontramos en el área que está en contacto con el pañal, las axilas, los pliegues de piernas, brazos, cuello, etc. Algunas recomendaciones para evitar y/o solucionar los sarpullidos:

  • Bañar al bebé todos los días, no es necesario usar jabón a menos que esté realmente sucio. De ser necesario el uso de jabón prefiera los de PH ácido y evite los de PH alcalino.
  • No abrigar demás al bebé, vístalo de manera similar a usted, si usted siente calor, el bebé también lo sentirá. Prefiera prendas sueltas, livianas y de fibras naturales como algodón o lino, que son frescas al permitir la transpiración de la piel. Evite prendas sintéticas o de color (los tintes contienen químicos) porque obstaculizan la transpiración
  • Si puede usar pañales de tela, serán la mejor opción porque permiten la ventilación; si no es posible y usa pañales descartables, cámbielos con mayor regularidad para garantizar que la piel del bebé no esté húmeda y prefiera los que tienen la cubierta de un material parecido a la tela.
  • No aplicar cualquier ungüento a la piel del bebé, muchas creencias populares como alcohol, mentol, cremas para adultos y hasta la sávila (aloe) fuera de solucionar el problema, lo empeoran porque tapan los poros de la piel; lo mejor es bañar al bebé frecuentemente usando jabones de PH ácido, aplicar una loción de calamina.
  • Algunas veces las ropas de baño de lycra producen irritaciones, sumado a la arena de la playa la fricción será mayor y empeorará el sarpullido. De ser el caso, utilizar ropas de baño de algodón.

Beneficios de la Lecha Materna

Hoy sabemos gracias a estudios científicos que la leche materna es el mejor alimento que puede tener un bebé. Es normal que las madres por primera vez se pregunten si tienen la cantidad de leche suficiente, o si su leche es tan sana para su hijo como dicen, o muchas otros factores que le causan ansiedad lo cual no es sano para ella ni para la nueva personita que hay que alimentar.

La leche materna es la mejor opción por muchas razones, entre éstas podemos mencionar sus propiedades nutritivas e inmunológicas que protegen al niño de enfermedades y alergias a las que son muy sensibles en las edades tempranas. Pero además, la lactancia tiene un gran beneficio para la misma madre tanto en el nivel emocional o psíquico como en el fisiológico ya que reduce las posibilidades de que se desarrolle un cáncer de seno o de ovario, reduce las hemorragias, previene la osteoporosis e incluso combate la depresión postparto.

Es común que muchas mujeres dejen de lactar a sus bebés porque creen que ya no producen leche suficiente, sin embargo hoy se sabe que habrá más leche si se da de lactar más a menudo, a menos que verdaderamente el médico diagnostique la falta de leche.

El bebé debe recibir la leche cada vez que la demanade y esto se sabe que ocurre al menos unas diez o doce veces al día. El niño dará incluso señales de que tiene hambre como el llanto, el movimiento de succión en los labios, o cuando se chupa los deditos.

Una vez que el bebé ya come sólidos, puede seguir siendo amamantado hasta aproximadamente el año, lo que se recomienda para efectos de salud tanto de la madre como del niño, así como para el vínculo emocional que los unirá por siempre. Después del año, no es tan necesario mantener la lactancia, sin embargo no es perjudicial y puede mantenerse hasta que la madre y el niño lo deseen.

La leche de mamá tiene todo lo que el bebé necesita

  • Es tan buena que el bebé no necesita nada más. Ni agua, ni jugo, ni tecitos, etc.
  • Tiene todas las vitaminas, las grasas y las proteínas que necesita el bebé en cantidad exacta.
  • El bebé es más sano y tiene más defensas, previene las diarreas.
  • Es la vacuna para todas las enfermedades infectocontagiosas.
  • Se digiere bien y el bebé no se constipa.
  • Esta a la temperatura justa.
  • Crea un lazo de amor muy fuerte que protege al bebé tanto física como mentalmente.

“La mamá que amamanta debe descansar y alimentarse lo mejor posible. La lactancia es una de las experiencias más bellas que una madre pueda tener, por lo que no hay porque opacarla con preocupaciones extrañas, malinformandose o escuchando consejos que sólo te angustiarán más. Disfruta de este momento y haz que tu bebé lo disfrute también.”

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