Vómitos en bebes

Posted on 29. Dec, 2009 by in Bebe, Cuidado, Prevención, Salud

Cuanto más pequeños son, mayor es la facilidad que tienen los niños para vomitar y también mayor el número y variedad de trastornos que lo pueden ocasionar, de modo que en el bebé, un vómito puede ser un incidente sin la menor importancia o también el signo de un problema grave. Pero independientemente de su causa, cuando son irrefrenables, añaden el riesgo de deshidratación, pues el bebé no sólo pierde líquido, sino que el mismo vómito impide su reposición. Por eso, si vomita repetidamente la leche y en tanto no sea visto por el pediatra, se le debe ofrecer un líquido azucarado, por ejemplo una infusión de manzanilla o simplemente agua con azúcar, a cucharaditas, pero si no tolera ni siquiera pequeñas cantidades de líquido, debe ser atendido urgentemente.

También es urgente consultar si el vómito es amarillo-verdoso o contiene sangre. El color verde es debido a la presencia de bilis, y aunque en los niños mayorcitos eso no es en sí mismo tan alarmante, en el recién nacido obliga a descartar una obstrucción intestinal. La sangre, que pude tener su color rojo natural o verse negra, dando al material vomitado un aspecto que recuerda a los posos del café, quizá haya sido tragada en el parto o proceda de un pezón con grietas, pero también podría indicar una hemorragia en el tubo digestivo del bebé, por lo que conviene advertir inmediatamente al pediatra.

En general, un vómito aislado no tiene trascendencia ni suele responder a nada grave. El primer día es muy habitual que el recién nacido vomite las mucosidades y secreciones que han llegado a su estómago y, más adelante, si comen demasiado o con tanta avidez que tragan mucho aire, es lógico que devuelvan la toma. En ese momento, es posible que el bebé se ponga algo pálido y parezca mareado, pero si no hay otro problema, debe recuperar enseguida su buen aspecto. Los vómitos son muy aparatosos y siempre da la sensación de que han devuelto todo lo que comieron, lo cual no suele ser cierto; pero si el niño llora al poco rato porque tiene hambre, no hay inconveniente en probar a darle de comer de nuevo.

El significado de los vómitos repetidos depende mucho del contexto y las circunstancias que les acompañan. Durante los primeros días de vida, pueden ser el signo de una obstrucción congénita del tubo digestivo, que se manifestará también por la ausencia de meconio y heces; pero los vómitos son también uno de los síntomas principales de muchas raras enfermedades del metabolismo, y la relación de causas de vómito en el lactante es casi inacabable, yendo desde otitis, infecciones de orina, meningitis y casi cualquier infección, a invaginaciones intestinales y apendicitis, pasando desde luego por las clásicas gastroenteritis y muchas enfermedades más o menos raras que se acompañan de sus propios síntomas.

En cambio, si se exceptúan los que se presentan en las fases iniciales de las gastroenteritis, cuando todavía no ha aparecido la diarrea, los vómitos repetidos como único síntoma son raros; en su presencia, el pediatra siempre piensa en una “estenosis hipertrófica de píloro”, una enfermedad relativamente frecuente en la que el píloro del niño, es decir, el canal de salida de su estómago, se va estrechando como consecuencia de la hipertrofia de su musculatura, lo que se produce por causas desconocidas.

Este problema, que afecta más a primogénitos varones, se empieza a poner de manifiesto alrededor de la segunda semana de vida, cuando la obstrucción progresiva empieza a impedir el vaciado del estómago y a provocar vómitos explosivos en un niño que, por lo demás, no sólo no tiene inicialmente ningún aspecto de enfermedad, sino que muestra evidentes y crecientes signos de hambre. Una ecografía suele ser suficiente para diagnosticarlo y se resuelve con una intervención quirúrgica bastante sencilla.

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