La hora de dormir del niño.

Posted on 31. Dec, 2008 by in Alimentación, Bebe, Embarazo, Madre

Tu hijo está creciendo y todavía espera que tú o el papá lo lleven a dormir. Bueno, lo primero que deben hacer es no acostarse con él, pues eso le confirmará a él que hay algún peligro del que lo están protegiendo. También, si demuestran demasiada insistencia en que se duerma, pensará que es muy difícil dormirse, o que no quieren estar con él, y le causarán mucha angustia.

Enseñar al niño a dormir siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a entender lo que se espera de ellos. La rutina es lo mejor en estos casos. Enseñar al niño a que se duerma solo, teóricamente, es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse, a cambiarse él solito.

El sueño también es un hábito, muy necesario, que entra en la vida del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio. Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa.


La rutina es muy importante

  • Una buena rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos.
  • Es importante establecer señales fijas que le indiquen a tu pequeño que ya es hora de irse a la cama. Por ejemplo, darle un peluchito sólo a esa hora, hará que él identifique el momento, y además le resultará agradable porque será tiempo de estar con determinado juguetito.
  • Luego, lávense los dientes juntos.
  • Antes de meterse en la cama, si ustedes son religiosos pueden acostumbrar al niño a decir una oración de cama.
  • Después, pueden cantarle una canción, contarle un cuento o incluso, si es más grande, grabarle cancioncitas de cuna con tu voz y la de tu esposo para que él las escuche sin ustedes.
  • Luego denle el beso de buenas noches y retírense de su habitación.

Si todavía es menorcito, pueden tenerle una luz de noche (una lámpara por ejemplo). Es mejor acostumbrarlos a dormir con la puerta cerrada, pues esto genera en ellos, un sentimiento de seguridad y a la vez de independencia. Además le va creando un sentido de espacio propio, que es importante para el buen desarrollo psíquico del niño.

“Por último, tanto tú como tu esposo deben ser los primeros en calmarse, ser positivos, y no preocuparse o tener sentimiento de culpa por dejarlo sólo. Descansen bien”.

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