Ictericia del recién nacido
La ictericia es muy frecuente y su desconocimiento da sus buenos sustos. Son muchos los bebés que en su tercer día de vida adquieren un color amarillento más o menos acentuado. Esta ictericia, es benigna y su causa es conocida.
No obstante los recientes padres y abuelos se preocupan mucho, especialmente si ya estaba anunciada el alta y por este motivo deben permanecer algunos días internados.
La explicación es que los bebés nacen con una cantidad de glóbulos rojos (son células de la sangre que se encargan de transportar el oxígeno) y que le sirven de reserva para actuar cuando el recién nacido se ve privado bruscamente de la sangre de la madre y comienza a vivir con el oxígeno que le aporta su propia sangre. Al normalizarse esta situación, cuando los pulmones ya se expandieron, deberá destruir una parte de estos glóbulos rojos.
En la mayoría de los bebés esto se lleva a cabo sin problemas, gracias a la acción del bazo y el hígado. En otros casos el hígado está aún algo inmaduro y no es capaz de eliminar parte de los desechos que provienen de la destrucción celular (bilirrubina).
Estos “pigmentos biliares” se acumulan en la sangre y son los responsables de ese color amarillento o ictericia, que desaparece habitualmente en unos días.
La luz ayuda al descenso de la bilirrubina, por eso es común realizar tratamiento de fototerapia con lámpara blanca o azul. Por lo tanto si les dicen que su bebé tiene ”ictericia” no deben preocuparse y sí tener paciencia hasta que desaparezca.
Fuente: feminaactual.com








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