El cuidado de los bebés
Apenas nace un bebé, se llevan a cabo las pruebas necesarias para saber si está afectado por diversas enfermedades, cuyo diagnóstico precoz es imprescindible para su futura salud y desarrollo. Algunas de ellas tienen que ver con el metabolismo y la sangre, y su detección está a cargo del personal profesional.
Otros cuidados deberán ser asumidos por los padres, y esto suele causar mucha ansiedad. Sobre todo en el caso de padres primerizos, que no han tenido experiencia en el cuidado de un bebé pequeño, esta ansiedad debe ser combatida con información y educación. Las frecuentes consultas con el pediatra y el compartir las responsabilidades suele aliviar la tensión y previene, a la vez, muchas complicaciones posibles.
Es normal que los padres primerizos sientan temores ante las reacciones de su bebé, pero éstos desaparecerán con la práctica diaria. De forma gradual, los padres irán descubriendo que su hijo no es tan frágil como parece y aprenderán a interpretar sus estados de ánimo, especialmente el llanto. Una queja suya les bastará para saber si tiene hambre o el pañal sucio.
El recién nacido recibe infinidad de estímulos nuevos y, para ir distinguiendo unos de otros, necesita orden y regularidad. Por ello es necesario establecer una rutina cuyas pautas serán marcadas, entre otras cosas, por la necesidad del bebé de alimentarse.



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